Budismo Humanista

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¿Por qué Budismo Humanista?
Humanismo
El fundador del budismo, el Buda Sakyamuni, es el buda de nuestro mundo. En él nació, se desarrolló espiritualmente, alcanzó la iluminación y compartió con los demás las profundas verdades de las que cobró conciencia. En todo lo que hizo, le dio gran importancia al mundo humano. ¿Por qué el Buda no alcanzó la budidad en alguno de los otros cinco reinos de la existencia? ¿Por qué no alcanzó la iluminación en algún otro de los diez reinos dhármicos? ¿Por qué, en cambio, consumó su despertar como ser humano? Si vamos un paso más allá, hasta podríamos preguntarnos por qué no le llegó la iluminación en un kalpa pasado o futuro; por qué escogió para ello nuestro mundo saha, repleto de sufrimientos, y el kalpa presente. Sólo puede haber una razón: el Buda quería que sus enseñanzas se aplicaran en el mundo de los seres humanos. Su propia existencia humana ha sido una fuente de inspiración para todos y nos ha conducido hacia la senda espiritual. El budismo que él nos enseñó es humanista y consiste en integrar la práctica espiritual en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. A continuación, mencionaremos las seis características distintivas del budismo humanista.

El Buda no fue un espíritu que vino y se fue sin dejar rastro ni un producto de la imaginación, sino un ser humano. Tuvo un padre y una madre, una familia y una vida, como cualquiera de nosotros. Precisamente por medio de su existencia humana, expresó su compasión suprema, su responsabilidad ética y su prajna (sabiduría). Fue un buda y, a la vez, un ser humano.

Énfasis en la vida cotidiana

En sus doctrinas, el Buda hizo especial hincapié en la importancia de incorporar la práctica espiritual a la vida diaria. Brindó orientación sobre todo tipo de cuestiones mundanas, desde cómo vestirse, comer, trabajar y vivir, hasta cómo caminar, pararse, sentarse y dormir. Estableció pautas claras para que aprendiéramos a desenvolvernos en todos los aspectos de la vida, tanto para manejar las relaciones con nuestros familiares y amigos como para conducirnos en los ámbitos político y social.

Altruismo

El Buda nació en este mundo para instruir, servir de ejemplo y traer dicha a todos los seres vivientes, pues obró siempre en beneficio de los demás. Cada uno de sus pensamientos, palabras y acciones brotaron de un corazón rebosante de un profundo interés por los otros.

Dicha

Las doctrinas budistas tienen como meta hacer dichosas a las personas. Merced a la ilimitada compasión de su corazón, el Buda se propuso aliviar el sufrimiento de todos los seres vivientes y colmarlos de dicha.

Intemporalidad
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El Buda nació por un motivo supremo: establecer una relación especial con todos nosotros, los que moramos en este mundo. Si bien vivió hace unos dos mil quinientos años e ingresó en el estado de nirvana, la semilla de liberación que plantó para todas las generaciones subsiguientes es intemporal. Aún hoy, sus ideales y sus doctrinas siguen siendo relevantes y sirviéndonos de guía.

Universalidad

La vida entera del Buda se caracterizó por su anhelo de liberar a todos los seres sufrientes, sin excepción. Amó a todas las criaturas por igual, ya fueran animales o seres humanos, hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, practicantes del budismo o de otra religión.